JUGANDO Y RECONSTRUYENDO EL SUR DE HAITI

Haití
Llegamos hasta el sur de Haití para trabajar la reconstrucción en distintas dimensiones a través de talleres impartidos por nuestras/o profesionales voluntarias/o del proyecto Programa de Primera Infancia en Haití. Este es su testimonio

¡El proyecto “Programa de Primera Infancia en Haití (PPIH)” continúa expandiendo sus horizontes! Esta vez, y luego de 7 meses, el equipo conformado por nuestras/o profesionales voluntarias/o Claudia González, Paz Martínez y Lucas Arena volvió a la localidad de Désormeaux, una zona montañosa alejada de los centros urbanos ubicada en el extremo sur-oeste de Haití, a unos 320 km de Puerto Príncipe.

En octubre del año pasado esta comunidad fue una de las más afectadas por el paso del huracán Matthew. Tras el desastre, el equipo realizó un primer viaje (en el mes de diciembre) junto a la coordinadora pedagógica de Fe y Alegría con el fin de realizar talleres con la comunidad educativa de la escuela Saint Michel Archange, en el marco del proyecto de intervención educativa Pos Huracán Matthew “El Juego como estrategia de intervención educativa para la infancia en situación de post-desastre”.

El 10 de julio pasado fue momento de reencontrarse con aquella comunidad. El objetivo era continuar con los talleres junto a profesores, niños y niñas de la escuela. “La hospitalidad con la que la comunidad nos recibió fue igual a como se recibe a un familiar que regresa a su casa luego de un largo viaje. Niños, niñas y adultos preguntaban sobre nuestras vidas, familias y países. Luego de trabajar dos días exclusivamente con las profesoras, llegamos a la escuela y la primera actividad con los más pequeños nos reúne, una profesora tomó la posta y se hizo cargo de invitarnos a todos a jugar“ dice Lucas al recordar el viaje.

Y fue esa invitación la que abrió mentes y corazones: “nos puso alertas, quebró las estructuras, nos desencajó. Las caras reflejaban ese desconcierto, comenzó luego la ilustración del juego y la atención a la explicación se hizo evidente. Todos querían saber de qué se trataba pero nadie se animaba a preguntar. Se percibía cierta tensión en el aire, esa tensión que ocurre cuando una persona no sabe cómo reaccionar a algo que no estaba en sus planes. Comenzó el juego y los primeros ensayos terminaron de eliminar las dudas que quedaban flotando y ahora sí todos sabían cómo jugarlo. Cada ronda fue directamente proporcional a un escalón menos de tensión. Cada ronda fue modificando nuestros rostros y los músculos se relajaron, se relajaron tanto que las sonrisas brotaban, las carcajadas abundaban y el grupo comenzó a vibrar a un mismo ritmo, el ritmo de la alegría y el disfrute. Se generó una conexión, una conexión distinta a otras, una conexión que nos amalgamó y nos hizo más receptivos. El juego logró su cometido y ahora sí, todas las miradas pidieron otro” explica Lucas.

Fue una semana intensa, cargada de actividades artísticas y lúdicas que giraron en torno a dos temas centrales: el arte como expresión del mundo interno de las personas y el trabajo colaborativo como forma de superar obstáculos.

Reflexionando sobre lo vivido, Paz no tiene dudas y expresa: “comunidad, motivación, fortaleza, esperanza, son algunas de las palabras que se me vienen a la cabeza cuando pienso en la semana que pasamos en Désormeaux. Una comunidad que busca salir adelante cada día, que te recibe con los brazos abiertos y los ojos curiosos. Una comunidad en la que a pesar de todo no falta una sonrisa brillante, un coro practicando o niños embarrados jugando al fútbol. Docentes con una motivación admirable para compartir algunos de sus días de vacaciones con nosotros, con ganas de construir juntos; profesores que jugaron, disfrutaron y rieron como niños. Los más pequeños y jóvenes que asistían expectantes a la escuela para ver qué propuesta los esperaría cada día, pedían la pelota cuando abríamos la puerta del auto y no tardaban 1 minuto en ponerse a correr. Niños, niñas y adolescentes que jugaron con sus docentes y compañeros, que trabajaron en equipo, que compartieron“.

El trabajo fue bien recibido y finalmente contó con la participación de 13 docentes y aproximadamente 120 niños y niñas de la comunidad. Una labor en conjunto y de pura alegría, tal como recuerda Paz, “aquellos días terminaron con una fiesta llena de color, de más juegos y encuentros. Una fiesta que para mí fue un gracias por abrirnos las puertas de la escuela y el corazón“.

Para el equipo del proyecto también es importante mirar y dar sentido a los avances dentro de un contexto adverso. Es por eso que Claudia dice: “el huracán se llevó casas, siembras, vidas y proyectos, y dejó al descubierto las necesidades más grandes: la necesidad de no abandonar los anhelos de una comunidad que lucha a contratiempos. Después de siete meses, esta necesidad transformada en capacidad para superar la adversidad comienza a dar frutos. La reconstrucción es posible. Al respecto, Paz agrega que ”me llevo como ejemplo su fortaleza y comparto su esperanza de lograr “tipa tipa” (paso a paso) reconstruir lo que el Huracán se llevó y de seguir construyendo en comunidad cosas nuevas”.

La reconstrucción en Désormeaux no es solo física. Hay que levantar casas, pero también ánimos, almas, futuro. ”Al regresar nos encontramos con una escuela recién pintada de un color rojo ladrillo que congrega a toda la comunidad; niños y niñas que no asisten a esta escuela se reúnen en el patio a jugar y grupos de adolescentes y adultos mayores citan reuniones en salas que ahora vuelven a tener techo. Verduras y hortalizas saltan a la vista en los huertos, cabritos y vacas se cruzan en el camino y el olor a pan recién salido del horno te lleva directo a la panadería construida luego del huracán. En este espacio no sólo se vende pan, también se venden refrescos y se intercambian palabras. Todo transeúnte puede encontrar ahí un acogedor lugar para hacer un alto en su camino, charlar de la vida y seguir construyendo sueños” cierra Claudia.

Equipo Proyecto
“Programa Primera Infancia en Haití” en colaboración con
Valeria Castillo Cartagena
Directora de Comunicaciones América Solidaria Haití