Las dos caras de la cooperación

Haití
Si hay algo que define a Consuelo es la motivación. Esta terapeuta ocupacional es ex voluntaria de América Solidaria y actual socio territorial en Haití. A sus 28 años ya es casi una haitiana, o al menos así bromean sus amigos más cercanos.

La historia de Consuelo con esta isla comienza en abril de 2012 cuando realizó su voluntariado profesional en Haití junto a América Solidaria en Klinik Saint Espri, año que fue también el primero de su vida laboral y del que se enriqueció muchísimo: “siento que tu trabajo tiene más valor que en Chile porque allá están todos los servicios listos. Acá no hay servicios, si no estás, la gente con rehabilitación no se va a morir pero si ayuda a la calidad de vida de las personas. Siento que sirvo más que en Chile para las personas, sirvo de servir y de ser útil”.

Fue precisamente esta vocación por servir la que la llevó a decidir buscar trabajo para quedarse. Y lo consiguió, en la ONG estadounidense Medical Teams International, una entidad cristiana que se especializa en atenciones médicas en lugares que necesitan respuesta humanitaria. Poco más de un año y medio ha pasado desde entonces y Consuelo tomó las riendas de la clínica de Les Cayes, una pequeña ciudad costera del sur de Haití. Ella es la encargada del equipo y la responsable del proyecto, un desafío que lo hizo propio y que ha manejado con extraordinaria motivación: actualmente, realizan formaciones a técnicos, clínicas móviles, tomas de presión en las calles para informar a la ciudadanía, atenciones en un orfanato de las Misioneras de la Caridad, tienen ortopedista y, además, entre 800 y 1000 atenciones mensuales en la clínica.

Los números sorprenden. La gente de Les Cayes sabe que será acogida en la clínica, pero la demanda es desbordante para el personal: “hay muchas cosas que hacer, pero yo no puedo hacerlas sola, se necesitan más manos. Quería tener personas de América Solidaria porque son personas capacitadas. Es rico también poder estar aquí y darle la posibilidad a alguien de otro país para que tenga una experiencia tan bonita”. Fue así que en septiembre de 2014 se sumaron al equipo la kinesióloga Verena y la terapeuta Daniela Esmar.

El trabajo en equipo se nota. Basta con detenerse unos minutos para que se perciba la cohesión entre las personas del staff. Las risas entre ellos abundan, al igual que entre sus pacientes, especialmente cuando deben llamarles la atención por no cumplir con los ejercicios. Ese también es parte del sello de la clínica, “no me interesa que me manden a la súper terapeuta si va a tratar a los pacientes mal, prefiero que tenga cero año de experiencia, pero que sea un amor” dice Consuelo tajante. Y tuvo suerte, “las niñas han hecho un súper aporte, han podido ayudar a los técnicos a tener mejor nivel, a desarrollar clases de prevención y ha sido rico dentro del equipo”.

La realidad de Les Cayes es otra. Junto a todo el equipo de Medical Teams, Consuelo intenta hacer otro tipo de cooperación. La del tú a tú en un mismo nivel, siempre respetando “su cultura y queriendo aprenderla. No sacas nada si no entiendes lo que ellos escuchan, lo que ven en la televisión, lo que hablan”. Es un cambio de mirada que además, los transforma en un socio territorial que entiende el sentido de América Solidaria y que permite entender el voluntariado de otra forma. De la misma que entendió Consuelo y que ahora transmite a Verena y Daniela, por eso dice riendo: “si yo pudiese tener más voluntarios, los tendría. Si fuese por mi, tendría más técnicos, más espacio, más tiempo para atender a más gente”

 

 medical teams baja

Actual equipo de Medical Teams International